¿Debo darle a mi hijo todo lo que me pide?

darle a mi hijo todo lo que me pide

¿Le das a tu hijo todo lo que te pide? ¿Dejas que haga lo que quiere? ¡Cuidado! Conoce las consecuencias de darle a tu hijo todo lo que pide y como puede afectar su desarrollo a futuro.

¿Es bueno o malo darle a mi hijo todo lo que pide?

No es una especulación que como padres deseamos que nuestros hijos siempre tengan lo mejor que existe. A pesar de ello, ¿Sería bueno darles todo lo que piden?. Es muy fácil consentirlos y como nos alegra hacerlo, pero causarles un poco de frustración sin duda alguna, se nos hace complicado. Lo que no sabemos es que hacerlo es algo que ayudará a su desarrollo.

Pero seamos sinceros, no estamos acostumbrados a causar malestar o frustración a los otros, y menos a nuestros hijos. Aunque, sin duda alguna en ocasiones esta práctica es necesaria para poder disciplinar a nuestros niños e inculcarles valores como el respeto, paciencia y tolerancia.

Para que nuestros hijos sean personas con los pies en la tierra, desde pequeños debemos enseñarles que para poder obtener lo que desean deben tener paciencia. Deben entender que las negativas a lo largo de s vida no es símbolo de castigo, solo es una manera de definir un límite y les ayuda fortalecer la tolerancia a la frustración.

¿Cuáles son las consecuencias de darle a los niños todo lo que piden?

Al darle a los niños todo lo que nos piden, estamos criando niños que a futuro serán:

  1. Inmaduros
    Si le das a tu niño todo lo que pide, al crecer no va a tener las herramientas para poder afrontar cuando otras personas le digan “No se puede” o “Eso no te lo puedo dar”. Esto puede traer graves consecuencias cuando estén en el jardín o colegio, en el parque, en una fiesta, entre otros. Los niños inmaduros y acostumbrados a que sus padres les den todo, suelen con más frecuencia ponerse a llorar y formar pataletas cuando no consiguen lo que desean, y eso no está nada bien.
  2. Intolerantes
    Ante cualquier negativa, reaccionarán con una pataleta hasta que consigan su objetivo. Cabe destacar, que de los 2 a los 4 años de vida de tu hijo aparece la frustración por no tener lo que desean y esto es parte del aprendizaje. Así que si los consentimos demasiado, estaremos enseñándole a ser intolerante y no van a aprender y entender que la obtener las cosas requieren de esfuerzo y tiempo.
  3. Impacientes
    Los niños impacientes no saben esperar, no aceptan que las cosas se deben dar en su debido momento. Por lo que le exigen a sus padres, y hasta suelen decir “Lo quiero ya”. Con frecuencia, se enfadan cuando las cosas no son como ellos quieren, hasta llegar al punto del enfado y la agresividad.
  4. Impulsivos
    Cuando el niño no consigue lo que desea, puede llegar a pensar en arrebatarle o buscar la manera de conseguir de una manera inapropiada lo que desea. ¡Cuidado!
    Es fundamental tener en cuenta que todos estos tipos de conductas no son aceptadas, sino todo lo contrario. Los niños que actúan de esta manera pueden llegar a ser adolescentes con conductas agresivas y esto no es lo que queremos.

Por tal motivo, como madres y padres tenemos que plantearnos si es necesario darle a los hijos todo lo que piden a lo largo de su vida, en el fondo sabemos que deseamos que nuestros hijos en el futuro se logren integrar de la mejor manera a la sociedad y a la familia.

Entonces ¿Qué podemos hacer?

  • Es algo muy sencillo, tan solo tenemos que aprender a no decir “sí” a todo lo que piden y comenzar a decir “No” cuando quieran algo. Si quiere un juguete nuevo pueden definir maneras de ganárselo, una buena alternativa es ponerlo a hacer algo acorde a su edad y no dárselo únicamente porque lo quiere.

Un ejemplo: nuestro hijo comenzó a pedirnos una patineta, paso a seguir fuimos a almacenes a ver que diseño quería, obvio se la quería llevar de una vez pero le explicamos que solo estábamos viendo diseños y valor. Le dijimos que buscara juguetes que ya no usara y que estuvieran en buen pues le íbamos a ayudar a vender junto con la patineta que ya tenia, al pasar de unos meses logró vender la mayoría de las cosas pero no alcanzó al valor total. Con esto evaluamos si era de verdad un capricho o un anhelo real. 

  • Evita utilizar las ya conocidas frases “No, porque soy tu madre o padre” o “No, porque yo lo digo y ya”. Utiliza un tono de voz amoroso pero firme y ofrece opciones.

Este proceso pareciera sencillo, sabemos que no lo es, en muchas ocasiones nos sentiremos culpables, así que tenemos que tener paciencia y coraje para que cuando nuestros hijos pidan un juguete podamos decirle que no. Por supuesto que habrá rabieta, ¡No desesperes! se le va a pasar.

  • Mantener la calma y el autocontrol en todo momento es indispensable, ya que si perdemos la paciencia nuestros hijos sabrán que puede encontrar la manera de manipularnos y lograr de alguna forma lo que desean. Ahora, si permanecemos con calma les estaremos enseñando que con hacer una rabieta no va a conseguir nada.

No debemos sentirnos mal por complacer a todos los caprichos de nuestros hijos, en cambio podemos trabajar en reforzar las actitudes positivas. Puedes ampliar un poquito más esto en nuestra Guía para niños felices, responsables y autónomos.

¿Cómo manejar esta situación?

  • Hay que tener claro de que al principio no van a reaccionar de la mejor manera, ni lo va a captar sin hacer alguna rabieta, pero poco a poco van a ir aprendiendo y aceptarán nuestra decisión de una manera distinta.

Si le damos responsabilidades los estamos integrando a la vida doméstica. Esto funciona como una técnica en la que cada miembro de la familia tiene alguna responsabilidad. De esta forma, los niños sabrán apreciar más las cosas, son más autónomos, se sentirán valorados e incluidos.

En just❤️imagine queremos brindarte desde nuestra experiencia varios consejos que te pueden servir para apoyarte en la crianza de tus hijos. Cuéntame cómo te pareció este artículo, déjame tu valoración y un comentario.

Con cariño, Vane ❤️

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